Thursday, November 06, 2008

Un mes en la Alcarria

Eso es lo que llevo lejos de Madrid, experimentando la convivencia, viviendo con la muchacha. ¿Cuál ha sido el balance de estos 30 días?.

Bueno, para empezar he de decir que al principio se me hizo duro. Venía de estar solo, hacer lo que quería, cuando quería y como quería, sin que nadie me diera "órdenes" y sin que me importara otra cosa que excepto yo mismo, mi subsistencia (que era poder comer algo, llegar a fin de mes, tener la ropa limpia y la casa más o menos presentable...) y poco más. Era una especie de sensación de no saber dónde estás, las viejas costumbres intentan salir a la superficie y eran incompatibles con la situación actual. En mi descargo he de decir que me esforcé y me sigo esforzando por ser, en cuanto a mis costumbres, una persona totalmente diferente a la que era y poder vivir en paz :-).

Lo malo es que la novia es demasiado puntillosa con las cosas y cuando hago algo siempre, por ejemplo limpio el baño, me quedo en un "si pero no". Es decir, lo hago bien pero no a su gusto, por lo que lo vuelve a hacer ella. Y claro, eso repatea los higadillos cosa mala. Ahora me lo tomo con filosofía puesto que me agarro al dicho que reza: el que hace todo lo que puede no está obligado a más.

Los viajes desde Guadalajara al curro en tren al principio eran interesantes, podía leer porque estaba atento cual lince y me apalancaba los libros casi de dos en dos. Eso era los primeros días. Ahora, como ella trabaja de tarde muchas semanas, pues me acuesto tarde por estar más tiempo con ella. ¿En qué se traduce? Pues que me acuesto a la 1 de la mañana y me levanto a las 05:30. ¿Y qué pasa en el viaje de ida? Pues que me quedo "esnucao" en la renfe hasta San Fernando de Henares, que es la parada anterior a la que yo me bajo. Menos mal que me pongo el despertador para que me deje dormir 35 minutos sin preocupaciones (el trayecto dura 38 minutos exactos).

La vida en Guadalajara es diametralmente opuesta a Madrid, cosa que agradezco de corazón. Esto se resume en que, cuando voy a Madrid en coche y estoy entrando por la M-40 un cabreo empieza a subirme por el estómago por las prisas de la gente, las pirulas (que en Guadalajara también las hacen pero en una proporción de 2-10 en comparación con Madrid) y estoy deseando salir de esa ciudad para volver a la tranquilidad y desintoxicarme del aire que flota debajo de la boina de polución.

Treinta días en un universo nuevo, donde las cosas buenas han ganado por goleada a las dos o tres cositas malas que tiene toda convivencia de pareja. A ver si llegamos a los 60 días y, con suerte y el esfuerzo de los dos, vemos el año nuevo juntos... El próximo o el del año 2030.

Escuchando: The Lovers Are Losing, Keane.

3 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Me alegro mucho de leerte y de leerte así. Sigue bien, tío.
Os echo de menos desde los fríos polares exsoviéticos...

-Nrike

10:25 AM  
Anonymous osiris said...

Me alegro muchisimo de que todo te vaya bien, salvo esos rocecillos de convivencia como yo les llamo.

A ver si nos tomamos un cafetillo.

11:19 PM  
Anonymous Anonymous said...

yo me alegraria de k mirieses

6:13 AM  

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