Thursday, July 17, 2008

EL HOMBRE EVOLUCIONADO


Hace mucho que no escribo en el blog. No se me ocurren muchas cosas que decir y estoy liado con otras :).

En fin, el motivo de volver a escribir ha sido una “mini discusión” (dentro de las buenas formas) que he mantenido con un compañero durante la hora del “piscolabis”. Ha salido el tema de ser friki y la evolución dentro la vida. Según el compañero el frikismo es más propio de la niñez y la adolescencia, época donde la mente está en otras cosas y las personas son menos responsables, y que esas aficiones se deben ir perdiendo con el transcurrir de los años para ser sustituidas por otras más “adultas”. Es decir, por poner un ejemplo, la afición de leer tebeos que adquiriste durante tu niñez, que la mantuviste durante la adolescencia y gran parte de tu vida adulta antes de llegar a la treintena y que hacías porque realmente te gusta y piensas que no interfiere con el resto de derechos y obligaciones que, como ser adulto, adquieres ha de ser sustituida, sin discusión, por otras cosas ya sean aficiones nuevas o preocupaciones que estén enmarcadas dentro de la madurez. ¿Por qué? Pues porque adquirir esas nuevas cosas hace que evoluciones.

Según esta misma teoría, todo aquel que mantiene las aficiones de cuando era chiquillo o adolescente, a pesar de ser un adulto responsable, con sus preocupaciones por el Euríbor, la hipoteca, el seguro del coche, las compras y el resto de cosas del día a día es un ser anclado, estancado en la evolución supuestamente lógica que es la vida. Me ha tocado la moral, sinceramente. Porque no concibo que una persona tenga que dejar todo aquello que adquirió cuando era un crío porque le gusta, le llena y mantiene su imaginación despierta para adquirir otras aficiones y preocupaciones para ser como la gran mayoría del rebaño social. Ser un “adulto” más entre toda la masa que no se preocupa de otra cosa que de tener hijos, pagar la hipoteca, pagar el seguro del coche, ir al gimnasio porque si no qué van a pensar de uno por tener lorzas y un millón más de cosas y que piensa que todo aquel que, por ejemplo, pinta figuras históricas es un crío grande y que eso que hace es incompatible con la edad. Vamos que es mejor seguir el paso de nuestros padres done la gran mayoría cuando se jubilan no saben qué hacer porque han adquirido tantas obligaciones y “aficiones” de adulto que su mente no da para más.

Benditos sean aquellos “viejecitos” adolescentes que se apuntan a un bombardeo porque se han dado cuenta que si no hacen cosas de niños (bailar, pintar, aprender a tocar la guitarra, leer literatura fantástica, etc) es estar muerto en vida y prefieren ser jóvenes de espíritu.

Sinceramente, creo que todas esas preocupaciones de adulto, que no te queda más cojones que adquirir son realmente compatibles con esa afición que adquiriste desde niño. ¿Que no es posible gastar tanto dinero o tanto tiempo en ello? Ningún problema, mientras tengas ese momento para invertirlo en ello, para disfrutar, evadirte y pensar en nuevas historias, nuevas tramas, nuevos patrones de colores, poder tocar ese instrumento que te enamora… Y, además, el remate perfecto sería poder compartir esa afición de cuando eras niño y que cuidas como si fuese una delicada flor con la siguiente generación, con tu hij@.

Si el ser friki es estar en una vía de servicio dentro de la gran autopista que lleva a la madurez… ¿me puede decir alguien si queda muy lejos la tienda de cómics más cercana y el chino donde poder comprar “doritos”, por favor?

Monday, May 19, 2008

Reflexión, Sentimiento, Preguntas...

¿Por qué tengo tantas ganas de mandar todo a hacer puñetas? ¿Qué cojones me empuja a alejarme de todo y de todos? ¿Tantas ganas tengo de estar solo? ¿Es esto lo que deseo, lo que me pide el cuerpo? ¿Como diría Fito: hacer lo que me invade? ¿Tanto desapego siento por aquello/s que antaño me importaba/n? ¿Tan poco me importa lo que sucede más allá de las cuatro paredes que conforman mi casa? ¿Se merecen esas cosas y personas este extravío, esta desgana, este estado mental de monje cartujo?

Y sobre todo: ¿Por qué me siento culpable de hacer lo que me invade?... Curioso.

Tuesday, April 01, 2008

Druchii

El frío viento azota mi cara con zarcillos helados mientras recorro la fila de esclavos que sale de la ciudad de Karond Kar camino de Har Graef. Un mal presagio recorre mi espina dorsal pues se, demasiado bien, que las conjuras y las traiciones están a la vuelta de la esquina. Quizá el no haber rendido tributo a los señores esclavistas me traiga la perdición. O mis hermanos se han enterado de mis incursiones. Pero me da igual. Lo que importa es la mercancía de carne, oro y telas que, a buen seguro, me traerá riqueza e interminables placeres.

Un zumbido me alerta, un gruñido de Rencor confirma mis sospechas. El extremo de dos saetas salen de la paletilla de mi montura mientras otra rebota con un frío tintineo en mi armardura. Localizo a los atacantes, apostados entre las rocas y doy órdenes para que mis caballeros contraataquen. La batalla es rápida y mortal. La victoria es mía... Pero en un momento todo se torna en catástrofe. Nuestras monturas enloquecen, lanzando al suelo a sus ginetes y con una sed de sangre y matanza infinitas se lanzan a por los esclavos y los soldados desgarrando carne y partiendo huesos bajo sus afilados dientes. Tras recuperarme corro hacia Rencor y, con cuidado, arranco las saetas. Están impregnadas en veneno que hace enloquecer a nuestros gélidos... El ataque no estaba destinado a matarnos si no a matar a nuestras mercancías.

Ahora todo está perdido, aunque he de volver a Har Graef...

DIN-DON-DIIIIING... Próxima estación Ciudad Lineal...

Qué lástima. En fin, Malus Darkblade tendrá que esperar al viaje de regreso a casa.

Friday, March 28, 2008

EL CAZADOR. Paso ligero.

Una cadena menos. Su caminar era más liviano, sus huellas menos marcadas en el polvoriento suelo de las lomas que estaba recorriendo en busca de la presa. Esa presa que había estado acicateando su imaginación y su ánimo y que impulsaba su alma obligándole a dejar atrás su solitario refugio.

Ahora ganaría tiempo, recortaría la ventaja que la presa le sacaba. Ya casi podía saborear el jugoso bocado del triunfo en su boca. Pero no se podía permitir darse el lujo de la euforia, puesto que la presa todavía no estaba cazada. Pero no podía reprimir el sentimiento de que el tiempo corría a su favor.

Una huella en el camino atrajo su atención. Una revisión rápida le indicó que era más reciente que las demás. No demasiado, pero si más reciente. Efectivamente, estaba ganando terreno, pero tendría que esperar la persecución. La tarde caía demasiado rápido y era momento de buscar un lugar adecuado para acampar. Arrebujado en su manta, mirando la boca de lobo que era la noche, su mente voló a un momento en concreto. Se vio tocando su vieja guitarra, más joven, notando bajo sus manos las sinuosas curvas que conformaban la caja, el tacto frío de las cuerdas y el susurro meloso al rasgar las cuerdas. Casi sin darse cuenta colocó sus manos alrededor de una guitarra imaginaria y empezó a tocar una melodía que tan sólo él podía oír.

El tiempo pasó a paso de galgo mientras el cazador seguía la progresión en la melodía. Tras el último acorde abrió los ojos. En el cielo la luna estaba colgada como un farol. Su luz mortecina daba un hálito fantasmal a los alrededores. Ya era hora de echarse a dormir. Mientras se arrebujaba más en su manta un pensamiento caló hondo en su mente: cuando terminara la cacería volvería a tocar su vieja guitarra, a tener esos momentos íntimos con ella, a retomar esa relación cómplice, casi amorosa, que es el saber sacar de esas cuerdas una melodía que tocara el corazón.

Si, volvería a tocar su guitarra, pero la presa esperaba.

Monday, March 17, 2008

Poli Bueno



Sentado en su cama, iluminado con esa media luz que despide, a duras penas, la lámpara de noche, un montón de pensamientos se arremolinan en su mente. Su postura, sus hombros caídos y su cabeza inclinada sobre el pecho. Sus ojos, entrecerrados, no apartan la vista del objeto que sostiene en su mano derecha. En la izquierda, el peso de un objeto frío y letal le recuerda su presencia. Un destello dorado sale de su mano, a la luz de la lámpara.

En su mente se hace fuerte un único pensamiento, dos únicas pregunta: ¿Me he equivocado de profesión? ¿Aún estoy a tiempo?

Llega la mañana, otro trayecto más, este al más amargo, hacia la comisaría. La entrada le parece enorme y amenazadora. El recorrido por el pasillo, en dirección a la oficina de su jefe. Un toque en su puerta, suena como el estallido de una pistola en la sala de prácticas. Una voz, al otro lado, dando permiso para entrar. Paso tranquilo, el peso de su mano, al ser alzado le pide otra oportunidad. Un sonido seco al dejarlo sobre la tarima de la mesa: su placa y su pistola. Una sola pregunta:

- ¿Qué significa esto?

Su mirada tranquila, el corazón, otrora desbocado, recupera su ritmo normal, sus hombros se elevan y una sonrisa socarrona asoma a su boca:

- Es sencillo. El poli bueno se va. Me voy.

Su jefe le mira, medio sorprendido, su dedo índice sobre la placa de su subalterno.

- ¿Por qué?

Respira hondo, cierra los ojos y deja salir las palabras:

- Simplemente, necesito irme. Lo que antes era todo, ahora es nada. No quiero ser parte de la nada.

Levanta la mano en ademán de despedida mientras se gira para marcharse. Sus pasos se pierden en el pasillo.

El poli bueno se va. Adiós.

Monday, January 14, 2008

MI HEROE

Esto es ser un auténtico virtuoso con las manos:

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Wednesday, January 02, 2008

EL REGRESO DEL CAZADOR. Peligra la Cacería.

Nada, ningún rastro. Ni una mísera huella en el polvoriento suelo desde hace más de una semana. Siete días donde la única diferencia entre el día y la noche es una ligera tonalidad de gris. Siete días recorriendo a pie las laderas de las Montañas Desolación sin éxito. Tiempo durante el cual han asaltado a su cabeza recuerdos sobre los seres dejados atrás hace tiempo. Amigos… La perspectiva juguetona y atractiva de volver a su retiro y mandar lo más lejos posibles a la maldita presa. Volver a sentir el calor de la chimenea en donde arden sus fallos, acurrucarse en la manta tejida con sus remordimientos, beber de los vinos de la culpabilidad en sus mejores añadas y posar sus cansadas piernas sobre el escabel de la desidia… Todo eso puede esperar. La presa todavía mantiene vivo su interés.

Repentinamente todo cambia. Al doblar un recodo del camino descubre los vestigios de un campamento. La fogata está fría y el tiempo ha borrado la mayor parte de las pistas. Pero no todas. Mientras examina los restos de la fogata una cancioncilla clava sus garras en su mente. De su voz, cascada y vieja, sale un retazo de la letra:

Johnnys always running around
Trying to find certainty
He needs all the world to confirm
That he aint lonely
Mary counts the walls
Knows he tires easily

Johnny thinks the world would be right
If it could buy truth from him
Mary says he changes his mind more than a woman
But she made her bed
Even when the chance was slim



Buena canción. Lástima que no se acuerde de más… La pista es débil aunque le da esperanzas. Hace cinco días que ha estado aquí. Cinco días de ventaja. El retiro puede esperar. La presa está delante. La caza debe continuar. El cazador sigue adelante.